Caminamos como si nos fuese la vida en ello, preocupados por llegar no se sabe donde, sin pensar que el camino lo hacemos al andar, que hay que ir descubriéndolo poco a poco, disfrutarlo... y no nos damos cuenta de que la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida. ¿ A dónde queremos llegar?
De repente no puedes más, las piernas ya no te responden y fatigado te paras y miras atrás. Acabas de darte cuenta de que no sabes por dónde has venido, no sabes a dónde vas y como nunca te has parado a mirar el camino ni siquiera sabes que te vas a encontrar.
Y ahora ¿ qué camino cojo?

2 comentarios:
El que te diga el Señor, ni más ni menos. Parece facil la mi respuesta, ¿verdad?, pero sé que es difícil.
"Cuando estaba esperando, llegaste Señor. ¡Te necesitaba en mi corazón!"
Feliz y Santa Noche de Navidad. Un abrazo
Publicar un comentario